
Estuve dos años por lo menos yendo a clases; para muchos se vuelven como una especie de terapia. Los directores son conductores de emociones y desarrollan esta habilidad de llevarte a ciertos estados de ánimo. Es una situación de lo más comprometida donde uno debiera entregarse al director, como cuando un paciente se entrega al psicólogo, de hecho también hay psicólogos.
Yo les caí como anillo al dedo porque no tenía mucho entorno vincular al momento de entrar a la escuela. Lo que hacen ellos es generar y estudiar vínculos, para esto usan técnicas de cambio de roles, tratan de ponerse en los zapatos de otro para entenderlo y así poder manipularlo. Entonces uno se identifica con ellos y aprovechando esta identificación van modificando la imagen que uno tiene de uno mismo. Evidentemente esto parece corresponder a una técnica sistemática. También hacen otras cosas, como inducir al sueño.
El sentimiento de dependencia al grupo se produce después de un tiempo, sometido a un sistema de premio-castigo que lo va conduciendo, como si fuera una especie de útero (según ellos mismos). Afirman ser 50% buenos y 50% malos. Lo que lógicamente es malo, pero tratan de justificarse con el aparente equilibrio.
Es difícil escribir al respecto porque tienen un sistema “antirreproche”, cuando unos se pone más y más en contra, más logran lo que quieren.
El conflicto básicamente se generó cuando quise salir del grupo; de pronto noté que no era ahí donde podría aprender lo que quería en ese momento. No tuve muchos cuestionamientos personales, no me interesó pertenecer al grupo ni tampoco su actividad; la cuestión es que dejarlos no implicó que ellos me dejen, en realidad siempre tuve un gran poder para desvincularme.
El problema es que este grupo funciona al igual que los parásitos. Lo que ahora me genera más problemas son los “fantasmas”. Fantasma le digo a la sensación que tengo cada vez que conozco a alguien nuevo, lo relaciono o tengo la impresión de que es alguno de ellos. Eso es un problema para relacionarme con la gente, me quedé con la persecuta; tiene una recurrencia tal que evidentemente significa que me siguen persiguiendo, la sensación de estar hablando con alguno de ellos o alguien enviado por el grupo cada vez que me cruzo con cualquiera; es un verdadero fastidio. Esta sensación me hace más difícil encontrar trabajo porque le desconfío a todo el mundo. Por ejemplo, tuve que ir al médico y me pareció que él era uno de la secta (en el grupo había muchos que decían que eran médicos).
Es algo muy destructivo; será hasta que me identifique con ellos nuevamente.
Por casualidad vi gente que conocí en la escuela en otros lados y también estaban con problemas.
Yo creo todavía estoy afectado por esa gente; no generé dependencia, esto es lo que más fastidió al grupo. Siempre detesté las relaciones de dependencia, sobre todo si soy yo el que debiera depender.
Observaciones
1- Dependencia inducida: técnicas de cambio de roles, estudio de vínculos, búsqueda de identificación, modificación de la imagen de uno mismo, sistema premio-castigo y antirreproche, inducción al sueño.
2- La desconfianza hacia los otros es producto de la pérdida de confianza en el mundo: sensación de “`persecuta”.
3- Ningún ex integrante tiene sentido si toma conciencia de los objetivos reales.
4- “No generé dependencia, esto es lo que más fastidió al grupo”: el “sistema” aplicado por el grupo para inducir dependencia demuestra que falla si el límite es personal.
Aclaración necesaria: Antes de iniciar algún curso o clases especiales, siempre es importante averiguar los antecedentes o trayectoria de las “escuelas”; si son absolutamente innovadoras y no obtenemos información fácilmente podríamos pensar que poco tienen de nuevo.
El rol asumido dentro del grupo ya es parte de su historia.
Otras vivencias de grupo dependencia
1 comentario:
¡Excelente!
JCB
AIS Cono Sur
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