ASESORÍA
La Plata

Provincia de Buenos Aires

miércoles, 2 de marzo de 2011

Experta argentina: la ley sobre sectas de Córdoba, ¿impedirá a las sectas seguir desplegando su poder?


En el número 188 del boletín Info-RIES, editado por la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas, publicábamos la noticia sobre la ley que ha promulgado la provincia argentina de Córdoba en torno al fenómeno sectario y a la protección de las víctimas, ofreciendo el texto completo de dicha ley. A continuación publicamos un comentario elaborado por la experta argentina Mara Martinoli, responsable de la Asesoría para Grupodependientes (APG) de La Plata. Y debajo de su artículo, reproducimos los fundamentos presentados para la discusión de esta iniciativa legislativa, necesarios para entender el trasfondo, como señala Martinoli.

Comentarios a la Ley cordobesa

La intención de implementar este Programa intentará dar una respuesta que aborde –según la Ley propuesta– el problema desde dos aspectos: “el preventivo, que se concretará a través del logro de la sensibilización social, concientización, asesoramiento y coordinación de acciones tendientes a lograr la detección temprana” y el “reparador, que se materializará a través de la asistencia a la víctima de estos grupos”.

Según consta en la Ley, “Es de destacar la dificultad que existe a la hora de definir estos grupos”, así demuestra la ambigüedad del futuro abordaje y entonces aquellos grupos que se instauraron, que ya conocemos por su influencia de poder, impedirán determinar el alcance de los “Programas de asistencia a víctimas de grupos religiosos o totalitarios y de las sectas” ¿Quiénes se encargarán de marcar la diferencia para integrar las categorías? ¿A qué víctimas y de qué tipo de grupos asistirá el Programa si hay “dificultad” para definirlos?

¿Cómo custodiará el Estado a sus ciudadanos si grupos sectarios están inscriptos en el Registro de la Secretaría de Cultos de Argentina (sólo los pequeños grupos sectarios o líderes-gurúes no están “inscriptos”, tal vez por no redituables) y cómo, si no son religiones y se trata de grupos de control mental, auto desarrollo, crecimiento personal, logros exitosos, prácticas orientales, medicinas alternativas y todo cuanto el consumidor consume?

Por otro lado, si no se cuestionarán las ideas de los grupos ¿Por qué la Ley incluye la investigación de ideologías y directrices de los grupos “poniendo el énfasis en los comportamientos grupales que dañan a la sociedad”? Para esto, sólo tenemos que hacer cumplir leyes que ya tenemos.

Considerar que ayudará a “Los adeptos deseosos de salirse del grupo”, nos demuestra escasa información sobre el tema, ya que la dependencia a grupos sectarios es su inversa, resultado de la distorsión de afectos desplazados en el deseo condicionado por el estímulo aprendido que somete al deseo de “los otros”.

Si el Programa se dirigirá a atender a las víctimas, a través de equipos interdisciplinarios ¿Por qué el Proyecto no fue previamente analizado por la Comisión de la Salud? ¿El probable padecimiento de estrés traumático, o el trastorno disociativo atípico –difícil de diagnosticar– no es un tema de salud comunitaria y calidad de vida?

Muchos ex adeptos se contienen desplegando su solidaridad y muchos otros ni si quiera esperan ser considerados dentro de la categoría (una forma de evitar ser estigmatizados). ¿Saldremos en búsqueda de supuestas víctimas de persuasión coercitiva presuponiendo que contaremos con “testigos” del malestar del individuo dependiente de la creencia que, en la generalización, o particularización, según se interprete, puede llegar a ser considerada destructiva?

Y en el caso de los Testigos de Jehová ¿Qué harán con las víctimas si el entorno se negara a la salvarles la vida por negarse a la transfusión? ¿Y qué si se agravara la situación por ser menor? Parece que hay un límite muy tenue entre la intervención del Estado y el respeto a la creencia, límite que es difícil de fijar y al mismo tiempo fácil de sobrepasar pues la experiencia demuestra que no siempre es el grupo presentado como “sectario” el que manipula.

Por un lado los “Fundamentos” de esta Ley continúan presentando “lo sectario” como ese algo cuasi indefinido en la realidad cotidiana y por el otro, se presenta al “Programa”, aún indefinido, como una solución al alcance del accionar sectario, mencionando situaciones diacrónicas y omitiendo la mención a reconocidos estudiosos internacionales de habla hispana.

Sabemos que las sectas ocultan sus objetivos bajo disfraces varios, infiltrándose en el tejido social con las más variadas formas, incluso con programas educativos de extensión comunitaria (prevención de las adicciones, desarrollo personal e inclusive centros de atención psicológica).

Finalmente me pregunto ¿Impedirá el Programa que los grupos sectarios continúen desdoblando su poder? Si de la calidad de vida de nuestros ciudadanos se trata comencemos por impedir el accionar de tantos grupos que internacionalmente ya fueron catalogados como sectas, o sectas destructivas, que no es lo mismo pero comparten igual objetivo: obtener mayor poder social, institucional, político y económico.

Creer en libertad es un derecho, incuestionable, también es un derecho conocer qué sucede cuando los grupos seudo religiosos “libremente” dañan, porque a través de la instauración de nuevas creencias pueden inducir dependencia. Me atrevo a plantear estos cuestionamientos porque colaboro en la orientación de familias afectadas por grupos sectarios y es momento de plantearnos qué calidad de vida, personal y comunitaria, aspiramos y necesitamos.

Fundamentos de la Ley

La aparición de distintos grupos, que han dado en llamarse, nuevos movimientos religiosos, sectas, grupos totalitarios, grupos de manipulación psicológica guarda estrecha relación con un momento histórico social que propició su surgimiento, desarrollo y expansión. El espacio dejado por las grandes religiones, la caída de ideologías totalitarias que intentaron dar todas las respuestas al hombre; el fracaso de la modernidad y las argumentaciones racionales que no han podido responder a las necesidades de subsistencia y de bienestar de grandes sectores de la población produjo, en este último cuarto de siglo, una crisis de esperanza. Así nacen estos grupos con sus respuestas simplistas, mágicas y salvadoras.

El problema no surge por sus doctrinas y dogmas, por más extrañas que sean. No se cuestionan las ideas en los cuales se fundan los grupos analizados, sino su conflictividad con la sociedad, ya que algunos de estos grupos no respetan y violan sistemáticamente los derechos humanos de los individuos, utilizando para ello técnicas manipulativas y no éticas en sus adeptos, provocando en el individuo la pérdida de la noción de ciudadanía mediante la adhesión a un grupo que desarrolla una identidad de clan opuesta al ciudadano individual que constituye parte de de la sociedad y; en la sociedad crea zonas que escapan al derecho. Las leyes del "gurú" o las del grupo son declaradas superiores a la ley del Estado. Se rechazan tanto la ciencia, como los adelantos científicos. Se trata, en definitiva, de un retorno al mundo paralelo (medicina paralela, educación y pedagogía alternativa, nueva economía, nuevo urbanismo, etc.) y de un retorno a una tradición sesgada.

El presente Programa aborda la problemática desde una perspectiva social, poniendo énfasis en aquellos comportamientos grupales que dañan a la sociedad, que violan los derechos humanos y que destruyen a la persona que es captada por una organización., con independencia de la ideología, antigüedad, popularidad o número de miembros.

En los últimos tiempos resulta habitual hablar de estos grupos en la Argentina, pero lo cierto es que se sabe poco de ellos. Es de destacar la dificultad que existe a la hora de definir estos grupos, ello ha provocado que, en general se tienda a buscar definiciones de carácter fenomenológico o conjunción de una serie de características que abarcarían aspectos sociológicos, psicológicos y religiosos; así las diferentes corrientes, antropológicas, psicológicas, sociológicas, han acordado asignarles ciertas características comunes.

Cualquier actuación jurídica frente al fenómeno “secta” entra en una dicotomía perversa e indisoluble entre diferentes manifestaciones del derecho a la libertad (religiosa, ideológica y de asociación) y la intervención protectora del Estado. En el fondo estriba una materia tan sensible e indefinible como la capacidad de tolerancia social frente a la diferencia o las prácticas minoritarias de carácter religioso, moral, ético o espiritual. Por eso entendemos que la intervención estatal se justifica y es necesaria en los casos en los que estos grupos usen técnicas de persuasión coercitiva y control mental, algo que por supuesto debe dilucidarse fácticamente, tornándose en técnicas delictivas, ya sea porque causan algún tipo de lesión a algún bien jurídico protegido o porque su utilización incluye que las finalidades del grupo sean delictivas o si mediante estas técnicas se induce a cometer delitos.

El empleo de los tres factores que son: líder, estructura de poder o relación entre el líder (o líderes) y los seguidores, y reforma del pensamiento, nos permiten evaluar la naturaleza sectaria de un grupo o situación específicos con independencia de su sistema de creencias.

En Argentina estos grupos se dan a conocer públicamente cuando ex adeptos o familiares de víctimas denuncian las violaciones a sus derechos, a su dignidad como personas, a sus libertades fundamentales. Recordemos la secta Niños de Dios, en 1987 se detectaron varias sedes ilegales de la secta prohibida en Argentina. La Justicia actúo rápidamente y se recuperaron varios jóvenes. El caso de la Iglesia de la Unificación, más conocida como “secta Moon”, denunciada por defraudación y malversación, lavado de dinero, ventas de armas.

La Justicia actuó a partir de denuncias realizadas principalmente por padres y familiares de víctimas por ejemplo: Niños de Dios, 1989-93; Las 8 Reinas 1990; Tradición, Familia y Propiedad, 1991; Comunidad Cósmica Hamir, 1991; la posible vinculación de un grupo platillista -Valentina de Andrade- con la muerte ritual de un niño en Brasil, 1992; problemas en un jardín infantes por parte de Ananda Marga, l993; Escuela de Yoga de Buenos Aires, 1994; el recientemente nombrado Maestro Amor, acusado de abuso sexual y corrupción de menores.

Los daños en las víctimas no se circunscriben a los mencionados; la dominación, la pérdida de la identidad y autonomía, produce efectos devastadores en el ámbito de la personalidad, en el que la secta representa el todo y no queda espacio para cualquier muestra de individualidad. La coerción psíquica, como técnica de captación y dominación se manifiesta en el uso de la amenaza, el miedo, la presión. La lealtad exclusiva a la secta implica la práctica disolución de cualquier vínculo ajeno al grupo, de esta forma familiares y amigos deben ser abandonados.

Los psicólogos Michael Langone y Margaret Singer (1994) afirman que existen seis tipos de reacciones psicológicas que aparecen entre los ex-adeptos: “Reacción mayoritaria”, “Psicosis reactivas de tipo esquizoafectivo”, “Trastorno por estrés postraumático”, “Trastornos disociativos atípicos”, “Ansiedad inducida por relajación” y “Reacciones varias”, entre las que se incluyen ansiedad, automutilación, fobias, suicidio y homicidio.

Estamos ante un problema de grupos totalitarios que atentan contra los derechos civiles y en muchos casos contra los principios de la democracia.

La Declaración sobre la Eliminación de toda forma de Intolerancia y de Discriminación fundadas en la religión o la convicción (25/11/1981), aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, recordaba que la libertad de manifestar la religión o la convicción tenía por límites las leyes "necesarias para la protección de la seguridad pública, del orden público, de la salud, de la moral o de las libertades y derechos fundamentales del prójimo" (Art. I apartado 3). Asimismo se subrayaba que "las prácticas de una religión o convicción en las que sea educado un niño no deben causar ningún perjuicio ni a su salud física ni mental" (Art.4, apartado 5, remitirse al Art. I mencionado).

El Estado es, en un sistema democrático, el principal garante de la vigencia de los derechos fundamentales y cuando estos derechos son violados o se encuentran en riesgo deben entrar automáticamente en funcionamiento los mecanismos que los defiendan. En la primera encuesta realizada en Argentina, en la provincia de Buenos Aires sobre el fenómeno sectario primó en la población la idea que el Estado debe actuar: sea controlando su funcionamiento (34%), sea previniendo a la población sobre el peligro que representan (32%) o directamente prohibiendo su funcionamiento (22%). Solo para un 7% el Estado no debería actuar.

La tarea central del Estado debe dividirse en información y prevención por parte del Ejecutivo y acción rápida por parte de la Justicia.

Por todo lo expuesto solicitamos la aprobación del presente proyecto de ley.

Fdo.: Nadia Fernández – María Chiofalo

Fuente: Boletín RIES Nero. 190 - 25.feb.2011
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3 comentarios:

Pablo Gaston Salum dijo...

Querida amiga, a pesar que en un primer momento te dije a traves de otra via lo que pensaba me gustaria dejar aqui tambien mi opinion.Debo decir que desde niño con toda mi familia perdida en la escuela de yoga de bs as eh dedicado mi vida hasta el dia de hoy en ayudar a padres, adeptos y ex adeptos de diversos grupos sectarios, creo que quizas me eh topado con todas las trabas posibles, todos los NO y eh seguido adelante.Resumiendo si bien me parece correcto tu critica sobre si este proyecto esta planteado como un tema de salud, deberia haber sido estudiado por el ministerio de salud, en mi caso creo algo distinto, deberia formar parte de ambos ministerios, no coincido para nada que estos grupos tengas grisis, mas cuando hay niños en el medio, los derechos del niño a nivel internacion todos los conocemos no? si me decis a nivel de un adulto es verdad es mas dificil probar hasta donde una persona fue manipulada, pero es perfectamente probable, sino para que estan los estudios sicologicos? despues en tu articulo tenes preguntas como si esta ley va a desdoblar el poder de la sectas, la respuesta es CLARO QUE NO, es una ley de asistencia, no una ley penal que castigue a estos grupos.Otra cosa para resaltar es el caso del niño que dejaron morir por no aceptar una transfusion, esto debe estar duramente castigado, sino el derecho a la vida donde esta? y menos siendo un menor de edad!! el estado debe proteger a cualquier niño, si los padres no estan en sus cabales. Vuelvo a subrayar con todas mis fuerzas luego de años y años de lucha, alguien mas logro hasta ahora una ley que mencione ni siquiera la palabra sectas?esto esta bastante claro es una ley que tiene muchos mas significados, muchas victimas se estan sintiendo acompañadas, respaldadas, por supuesto no es la ley que realmente se necesita pero es un gran comienzo y como tal hay que seguir construyendo gracias a ese primer paso.saludos

Pablo Gaston Salum
www.leyantisectas.com

Anónimo dijo...

Hola soy una víctima de una secta umbandista y necesito ayuda para k esta ley se apruebe a nivel nacional. Lo k nos sucedió a nosotros fué en Bs.As. Hace ya 3 años k nos escapamos junto con mi hermana y mis dos hijos pero mi mamá estaba tan enseguecida k no pudimos convencerla y kedó ahí, hoy por hoy no se nada de ella, seguramente sigue pasando lo mismo de siempre k eran las peores humillaciones,golpes, trabajábamos para ellos, fuimos sus esclavos, era sólo su voluntad. Bueno eso y much6 más s4 alguien puede comunicarse cnm4go x favor k lo haga

*** dijo...

Estimada: para poder interiorizarnos del problema, te sugerimos nos escribas a:
apglaplata@yahoo.com.ar

Recibe nuestros saludos

ADMINISTRACION
*

"Himno por la Vida"

Música y letra:
Carlos Andrés Sánchez
(2010)

Estrofa (Sol M)
Tú pensabas que tu vida se acababa, que ahora todo terminaba, que no
estabas preparada…

Pero ahora es el momento, de afrontar el sufrimiento, gritando a los cuatro
vientos: ¡SÍ A LA VIDA!

Estribillo (Himno)
Comenzarás, a vivir una ilusión, y encontrarás, de repente una salida. Y por fin
empiezas a sonreír. Y te llenas de alegría.

Estrofa
No pensaste ya en tu vida, sí en la suya, que él te necesitaría... (música)
No sabías qué venía pero tú ya le querías, tu conciencia te decía: ¡SÍ A LA VIDA!

Estribillo
Comenzará, a brillar un nuevo sol, y surgirá, de la noche un nuevo día. Dices
sí, porque quieres ser feliz. Apuestas por la familia.

Parte intermedia
Empezaste a querer la nueva vida, lo quisiste compartir con los demás.
Encontraste pronto apoyo en CIDEVIDA. ¡Nunca antes has sentido nada igual!

Estribillo
Comenzará, a brillar un nuevo sol, y surgirá, de la noche un nuevo día. Dices
sí, porque quieres ser feliz. Apuestas por la familia.

Estribillo con modulación a la Lab M
Comenzará, a brillar un nuevo sol, y surgirá, de la noche un nuevo día. Y por
fin, sabes que es felicidad, ya dependes de la suya.

Convertirá, tu vida en una canción, su voz será, la más bella melodía, ahora sí,
sientes la felicidad. Cantaremos ¡Aleluya!

Y diremos: ¡SÍ A LA VIDA!

Para escuchar esta linda canción



Fuente: http://www.cidevida.org/
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CREYENTES, PERO NO TANTO

Las “verdades” que se creen, aunque no puedan demostrarse, para quien las cree, son adecuadamente enarboladas como verdaderas; para compensar la incapacidad de hacerlas verdad, el “creyente”, aunque sepa que son “falsas verdades”, para desmitificar inmediatamente lo que sabe que es realmente verdadero, pretenderá a su alrededor comportamientos y decisiones absolutas, concordantes con la creencia y caerá en la violencia. Este es el accionar de toda secta, el que caracteriza a la mirada sectaria, aquella que observará a las auténticas verdades, que jamás recurrirían a imposiciones violentas, como débiles, susceptibles y fáciles de ser debilitadas.

Esta supuesta complejidad que ocultan las sectas, es más simple de cuanto aparenta, porque no son “creencias” sino medios seudo creyentes que, instaurando desamor y desunión, montarán un arma efectiva para la destrucción del hombre, ese que recepciona, que se hace eco, por desorientado y acostumbrado a la incredulidad hacia aquello que reclama y urge por naturaleza. Porque sólo en inconciencia puede la fe violenta, la mala fe, la inauténtica, fruto del miedo a “des-velarse” en libertad de conciencia, ocupar un lugar usurpado a la verdad, desde donde el daño aísla de la realidad para que la verdad no pueda llegar. Si la “creencia sectaria”, tibia y burda creencia que no contiene fe, fuera verdadera no habría reducciones, ni tenencias de inconciencias.

Toda fe, inclusive la laica, se configura en conciencia, con una decisión que no podría ser utilizada si estuviera realmente amalgamada con la auténtica convicción que confirma, esa que no es producto de invasiones sensitivas, aprobaciones definitorias y definitivas que legitiman como bueno o malo según se accione o según indiquen los que imponen “la creencia”.

Si nos detuviéramos a reflexionar sobre este alcance, es probable que en algún momento consideremos que cada movimiento sectario es simultáneamente una oportunidad de refuerzo de la Verdad que, por auténtica, siempre correrá con ventaja. Sólo es necesario desglosar el mensaje y actuar desde su contrario, en conciencia para suplir ausencias y carencias que se diseminan por doquier.

El tiempo demostrará la verdadera diferencia, porque lo que es falso siempre es débil y se debilita ante la Verdad que, incontrovertible e inagotable, prescinde de banales demostraciones y por natura nos pertenece.

Los grupos sectarios marcan la diferencia por intolerantes, “creyendo” que es suya la última e indiscutible frase verdadera. Tal vez debiéramos darnos la oportunidad de estar más tiempo allí, donde la aparente creencia se vuelve indigna, hasta en la duda; creencia, fe y amor son irreductibles e incondicionales, no exigen, entregan.

Mara Martinoli

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"Creyentes...pero no tanto..." - Un cuento de Luis Landriscina:



Cuando se transita en espera

Quienes conocemos parte de la realidad, no sólo sabemos del dolor, nos duele el dolor del otro, ese desgarro que, un diálogo aún sin vía, cada día se transforma en desafío de esperanza. Y sufrimos aún más cuando pareciera no merecer ser escuchado, o cuando no poseemos las soluciones necesarias para derivar el reclamo porque nosotros, nos sensibilizamos.

Cuando un hijo transita por la desolación sectaria los padres desesperan hasta lograr la solución, saben que se puede, logran asesorarse, sentirse comprendidos, amparados, contenidos; podemos orientarlos, sugerirles, proponerles, ayudarlos; solidarizarnos con la situación, compartirla y encaminarla. Pero, ¿qué hacer, qué decir cuando fueron enredados por la manipulación, tan extremadamente sectaria que borra todo rastro? ¿Cómo cuando la decisión excede nuestro alcance y quienes podrían acceder hacen caso omiso de tan dolorosas realidades?

Cuando se hizo referencia a una Ley sobre trata de personas “me apersoné”, previa solicitud y confirmación de entrevista, más trayectoria, al despacho correspondiente del representante que impulsaba la iniciativa, suponiendo que pudo haberse incluido el accionar que nos compete. ¿O acaso no podríamos considerar que las personas sean “tratadas” o “maltratadas” dentro de grupos sectarios? Quizás esta “desaparición-evaporación de personas”, producto de fanáticas y partidarias maniobras, no entienda que el dolor no discrimina entre ideologías, burocracia o politiquería.

Si la solución fuera compartir la ideología del represente de”la idea”, se daría rienda libre a las sugerencias, si no se continuará omitiendo; confirmo entonces que solo hay derechos para quienes la ideología está por encima de todo Derecho; las personas somos más, mucho más que una tendencia, ideología, demostración o imposición; si así nos redujéramos nos conjugaríamos con la desintegración del tejido humano, desgarrando el alma. ¿Hay dolor más profundo? Golpeando puertas de despachos en constante y perseverante búsqueda de Derechos ignorados se puede observar que sería oportuno y necesario que se levantaran de los escritorios para contactarse con esa realidad que reclama, sin olvidar el lugar del otro.

Las familias implicadas sufren ausencias y omisiones, éstas por denuncias e interrogantes sin contestaciones. No son situaciones inventadas, más bien intencionalmente creadas.

Y ante tanto delirio incongruente, la fortaleza se hace más fuerte, no se abandona la esperanza de estrechar el afecto prolongado en la espera, sólo así se podrá creer que la inconmensurable fuerza del amor conducirá el objetivo, avalará la perseverancia y mantendrá vivo el deseo y el rencuentro que llegará; el mejor camino para sobrellevar las ausencias y depositar la confianza en otras manos. Este es el mensaje y fundamento del objetivo último en este accionar, el de de tantos anónimos que suelen decirnos “no sé donde está, pero sé que algún día me buscará”, un llamado que hacemos nuestro, que merece ser escuchado.

Las Fiestas se viven con presencias y ausencias; si no confiáramos, nos inundarían de desaliento, bajaríamos nuestros brazos. Más allá de intentar hacer un balance de cuanto hicimos, omitimos o pudimos haber hecho, nos ponen en contacto con la realidad, para contemplar el verdadero sentido de la vida; son sinónimo de Esperanza, sensibilización de lo insensible y recogimiento en “espera”.

Mara Martinoli

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El poder de la libertad



El hombre es una criatura libre, naturalmente dispuesto a serlo, pero ante la responsabilidad que la libertad implica, pareciera desorientarse, como si quisiera ser aquello que no es, como si quisiera huir de su condición desespera por elecciones que fascinan, inquietan y se pierden en la contradicción del juego; como si intentara librarse hasta del sentido de Dios.

Mientras no se encuentre su significación, mientras se mantenga el desencuentro, el hombre podría ser presa de cualquier movimiento o grupo que le prometiera “vivir libremente su condición”; podría ser víctima del oportunismo de la manipulación, que dominará condicionando y aprisionando el “proyecto hombre libre”, impidiendo encontrar cuanto ya fuera dado.

Actualmente observamos cómo los hombres parecieran más libres y a la vez, más incómodos con su libertad; tan incómodos que transitan por lugares comunes carentes de responsabilidad y empeño. Podríamos entonces afirmar que, en condiciones de desarrollo social considerado normal, el hombre no posee otro recurso que el de su libertad y por lo tanto, es el único responsable de perderla.

La libertad se construye con “sí” y con “no”, un juego que permite constituirse.

La importancia de la elección tiene entonces un carácter trascendental: requiere de actos que garanticen la consolidación y conservación “humanas”, para no empeñar la libertad a través de elecciones contrarias a su sentido que llevarán, paulatinamente al opuesto: la esclavitud. Cuando la libertad se pierde por elección, se pierde la dignidad de los actos naturalmente libres.

Cada libertad entregada alimenta la “libertad de acción” de los grupos sectarios que, fuera de toda opción por el bien, conforman una especie de “sectocracia del capital humano”, un desierto donde nunca tiene cabida la libertad. Incluirse en un grupo sectario es “servir” a quienes generalmente se sirven de lo religioso para esclavizar, disipando la existencia hasta desgarrarla, determinando el límite de cada libertad, un límite cada vez más marcado, tanto, que no conformará solo la pérdida de libertad. El límite natural no se impone desde fuera, lo fijamos libremente nosotros.

El hombre sólo podrá “servir al hombre” retomando el camino humanamente libre, para construir un futuro social que deje entre paréntesis a todo aquel que intente derrumbar este sentido; no a la inversa.

Las seudo religiones y los grupos sectarios no obtienen adhesiones por sí solos, cada hombre, tal vez habituado a una cultura de dependencias, percibe su libertad y decide.

Libertad: Facultad que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. (Diccionario de la Real Academia Española).

Refutamos admitir que las cosas pueden ser vistas en una luz distinta de aquella con la que ven nuestros propios ojos, porque esto nos obligaría a considerarlas y profundizarlas, y esto cuesta cierto esfuerzo, tal vez fatiga. Quien no lo haga, renuncia a vivir y se contenta con vegetar.- Indro Montanelli

Mara Martinoli

Ver: El equilibrio entre obediencia y libertad

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SABIDURÍA SOCIAL PARA ACCIONAR


Es una ardua tarea programar hoy para el futuro. Superados los tiempos en que podía diagramarse una etapa de estudio e investigación previa; las urgencias actuales, la invasión de las más variadas propuestas, el número creciente de todo tipo de adicciones y dependencias; marcan la necesidad de implementar programas abiertos que permitan simultáneamente: abordar, analizar e intervenir atendiendo parte de la multiplicidad de factores que, si se consideraran en forma independiente, caerían en la precariedad.

Es decir que, si intentamos tan sólo determinar consecuencias del accionar de algunos grupos en determinado contexto, perderíamos de vista el objetivo del trabajo: el hombre que padece. Si nos ocupamos exclusivamente en conocer cuántos y cómo son los grupos, no accionaríamos para restituir al individuo su más preciado bien: los afectos.

Por otro lado, cuando sepamos qué grupos actúan en determinada región, cuales podrían considerarse perjudiciales (por dependencia inducida), ya estaremos desactualizados; porque los grupos proliferan, cambian de denominación, de caras, de lugares de encuentro, de fundamentos. Es decir que la etapa de investigación previa no acabaría. Por ello todo accionar se implementa simultáneamente; toda instrumentación resultará ineficiente si en el campo de acción no nos permitimos reducir o impedir la dependencia a grupos pseudo religiosos, filosóficos, sectas, etc. Perderíamos tiempo valioso y las problemáticas aumentarían más allá de toda previsión.

Las alteraciones conductuales de los individuos grupo dependientes que, retoman con el tiempo su cotidianeidad, no siempre lo hacen porque encontraron explicaciones.

Si los recursos son escasos (y lamentablemente en el área social siempre lo son) entonces debemos emplear la infraestructura existente para accionar, para hacer prevención del riesgo, abordando la problemática en principio, desde el campo de las adicciones, redimensionando el área desde un concepto más amplio; con responsabilidad, prudencia y conocimiento para estar presentes desde el momento en que surgen las problemáticas. Entonces la intervención se legitima por sí misma.

No debemos fragmentar con visiones sectoriales, sino más bien integrar conocimientos, porque la dimensión de la problemática incluye directamente al hombre como unidad integrada e integradora.

Si comenzáramos a indagar asociaciones sospechando que detrás podría haber algún grupo de riesgo, dejaríamos de actuar en libertad. Y quienes intenten luchar contra ellos actuarían igual. Por otro lado, si se instalara en una región un observatorio a modo de Parlamento interreligioso se observarían las conductas de otras creencias no representadas en él ¿Y quién podría arrojar la primera piedra?

Toda vez que una acción se inicia a modo de lucha, la posibilidad real de acción se distorsiona; no se trata de luchar sino de respetar los legítimos derechos del hombre.

Para que las intervenciones no caigan en el vacío, se hace necesaria una redefinición de los nuevos actores, teniendo en cuenta que cada ciudadano es el mejor exponente de las necesidades sociales.

Sabemos de antemano que, toda previsión en el campo de la conducta humana se caracteriza por su limitación; también sabemos que el poder de transformación de la realidad exige intervenciones precisas.

La función del Estado es brindar las herramientas necesarias para revertir el deterioro social que lleva a muchos ciudadanos a refugiarse en el mundo de las dependencias, dentro del marco de un ambicioso proyecto que no enfrente sino que integre.

Se permitiría a sí mismo accionar con sabiduría social desde la percepción de la problemática, la prudencia para respetar la diferencia y la visión del verdadero valor de la vida; el compromiso directo con quienes intentan huir de su realidad también es búsqueda del bien común.

La dependencia grupal ya es una realidad, poco conocida, pero instaurada. Y nuestro futuro social, también depende de las dependencias individuales.

Mara Martinoli
(Para ver imagen de Buenos Aires nocturno en gran formato, picar sobre ella)

Ver también: La dialéctica entre lo público y lo privado

El grito que debemos ensamblar (¿por qué el Estado no da su apoyo?)

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PREGUNTAS SOBRE GRUPO DEPENDENCIA

Algunas preguntas frecuentes:

1 - ¿Se puede ser dependiente a un grupo y ser dependiente a sustancias al mismo tiempo?

Por supuesto, estaríamos frente a una polidependencia.

2- ¿Cuanto tiempo pasa para que una persona se vuelva dependiente a un grupo?

Depende de las características individuales y de las características del grupo; por ello hacemos siempre referencia a dependencia creada y dependencia inducida.

3- ¿Por qué genera conflictos la grupo dependencia?

Porque el sujeto que crea la dependencia gira su vida entorno a ella y el resto del mundo es visto como “enemigo”.

4- ¿Un niño pequeño puede ser dependiente?

Lo será si sus padres son dependientes también.

5- Un sujeto adicto a sustancias se reúne con su grupo terapéutico; una vez superada su adicción ¿Ese grupo puede generarle dependencia?

Los terapeutas que coordinan ese tipo de grupos saben bien cómo evitar la dependencia, es más son responsables de brindar las herramientas necesarias para la reinserción social.

6- ¿Ser TOC – trastorno obsesivo compulsivo – es lo mismo que ser grupo dependiente?

El trastorno obsesivo se caracteriza por la compulsión y repetición de conductas; si bien este podría ser un punto en común con la dependencia grupal, el primero es un trastorno psiquiátrico; el segundo es una adicción y por lo tanto el enfoque es diferente.

7 – Las reuniones semanales con grupos de amigos ¿Son dañinas?

Los amigos nunca pueden ser dañinos; si lo fueran dejarían de serlo. Recordemos que el sujeto grupo dependiente deja a sus amigos para ingresar a otro círculo.

8 – Mi hijo viste siempre de negro ¿Es una tendencia?

Podría serlo, pero si viste siempre de negro, se reúne con otrosjóvenes que también visten igual, frecuentan los mismo sitios, utilizan el mismo lenguaje y se identifica con figuras que lo inspiran, lo observaría para descartar que esté integrando alguna tribu urbana o algún otro grupo y por supuesto me acercaría más a él para dialogar y acompañar su educación y elección de vida.

9 - ¿Cómo me doy cuenta si soy grupo dependiente?

Si lo fueras, no estarías formulando la pregunta; la persona grupo dependiente no es conSciente de su dependencia hasta que el entorno lo orienta.

10 -¿Los encuentros filosóficos pueden crear dependencia?

Depende qué tipo de encuentros; algunos grupos que podríamos considerar sectarios, sí pueden generar dependencia: gnósticos, de control mental, interpretación de sueños, entre otros.

11 -¿Los síntomas son similares a los que consumen?

Como hemos visto en el ejemplo, en ocasiones los familiares y amigos piensan que el sujeto está consumiendo alguna sustancia y en realidad está consumiendo la toxicidad del grupo.

12 -¿Se podría relacionar esta problemática con las creencias religiosas?

Tiene una muy estrecha relación ya que se observan muchos casos de dependencia a grupos religiosos o pseudo religiosos.

13 -¿Cual es la diferencia entre dependencia tóxica y dependencia sin sustancias?

Muy buena pregunta, porque las dos son tóxicas para el individuo; cuando hay sustancia y cuando no la hay y el grupo actúa como sustancia. En ambas el individuo genera una adicción.

14 -¿Hay alguna edad que predisponga a ser grupo dependiente?

Podríamos considerar que el adolescente, por la etapa que atraviesa estaría más predispuesto; pero la realidad nos muestra que incluso en las últimas etapas de la vida un individuo puede generar dependencia a un grupo.

15 -¿Puede enloquecer el dependiente a grupos?

Dependen de qué consideremos “enloquecer”; si observamos las conductas de un sujeto grupo dependiente en ocasiones podríamos considerar que perdió el juicio (muchos papás piensan que sus hijos se volvieron locos); por otro lado si un individuo tiene una historia de vida conflictiva y no recibe contención ni orientación ante su dependencia puede llegar a la disociación.

16 -¿Los psiquiatras están al tanto de esta problemática?

En general no; por ello es importante insistir en que debe ser considerado tema de salud.

17 -¿Cuando el dependiente es menor puede intervenir la Justicia?

Siempre que un menor esté en riesgo o sus derechos se vean vulnerados debe intervenir la Justicia.

18 -¿Siempre existió la grupo dependencia?

No podría contestar esa pregunta; sí puedo afirmar que en estos últimos años muchos tomamos conciencia del daño que produce.

19 -¿El hombre o la mujer tiene más predisposición a la grupo dependencia?

Es indistinto, reitero que siempre depende de la trayectoria e historia personal.

20 -¿Qué tiene que ver la situación anímica de uno con esta dependencia?

En ocasiones, cuando una persona está desorientada, deprimida o pierde los objetivos de su vida, huye de la realidad generando la dependencia.

21 -¿Qué actividades pueden crear dependencia?

No hay actividades que por sí solas generen dependencia a grupos, sí actividades organizadas dentro de un grupo que logren seducir a un individuo.

22 -¿Donde puedo acudir ante esta circunstancia?

No hay organismos oficiales que brinden asesoramiento ante esta problemática. Es importante destacar que es uno de nuestros objetivos.

23 -¿Estar en estado de alerta previene?

Si somos padres, de alguna manera siempre debemos estar en alerta con nuestros hijos, y no sólo en este área; si somos docentes, también porque la educación no puede reducirse tan solo a la transmisión de conocimientos. En realidad nos previene siempre estar informados.

24 -¿Debo temer a este padecimiento?

No se trata de temer sino de saber y conocer.

25 -¿Por qué la APG?

Porque la APG intenta humildemente cubrir un bache que otros no cubren.

Mara Martinoli

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